Aunque hay muchas prácticas de bienestar que pueden mejorar tu estado de ánimo y ayudarte a relajarte, la realidad es que, al estar tan ocupados, no siempre les damos la atención que merecen. En este artículo, te traemos algunas ideas que podés implementar mientras trabajás, tomás decisiones o definís un proyecto.
Qué es el autocuidado emocional
El autocuidado emocional se trata de las prácticas y hábitos que adoptamos para cuidar y fortalecer nuestro bienestar emocional. Es clave para mantener un equilibrio en nuestras vidas, ya que nos ayuda a ser conscientes de cómo nos sentimos. Para llevar a cabo este autocuidado, es fundamental que estemos atentos a nuestras propias necesidades emocionales y que aprendamos a gestionarlas de manera efectiva. Este aspecto es vital, porque las necesidades emocionales son el corazón del autocuidado.
Cuando hablamos de estas necesidades, nos referimos a todos esos elementos que impactan directamente en nuestra estabilidad emocional, recordando que muchas veces evocan memorias de supervivencia. Al reflexionar sobre nuestras emociones, es importante entender cómo influyen no solo en nuestro bienestar, sino también en cómo nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos.
Por qué es importante el autocuidado emocional
El autocuidado tiene un efecto profundo y duradero en todos los aspectos de nuestra vida. Si nos detenemos un momento a mirar lo que nos rodea y, sobre todo, a reflexionar sobre nuestras emociones, podemos darnos cuenta de cómo influyen en nuestros hábitos y comportamientos. Por eso, al aprender a cuidarnos, no solo mejoramos nuestro estado de ánimo, sino que también elevamos nuestra calidad de vida. En definitiva, atender nuestras emociones y saber gestionarlas es una inversión en nuestro bienestar.
Ejemplos de autocuidado emocional en tu rutina
- Hacé una pausa, desconectá de la rutina para disfrutar de un momento de tranquilidad.
- Prestá atención a tus emociones a lo largo del día; eligí una que te llame la atención y reflexioná sobre su origen.
- Identificá una sensación positiva y otra que te incomode, para entender mejor sus efectos.
- Dedicá un ratito, unos diez minutos, para estar en completo silencio.
- Pensá en alguno de tus vínculos y analizá cuál es la emoción que más predomina en esa conexión.
Cómo practicar autocuidado emocional en el trabajo
El autocuidado emocional en el trabajo es básicamente cuidar nuestro bienestar a través de las cosas que hacemos durante el día. Esto es clave, porque, aunque hay un montón de actividades que pueden ayudarnos a relajarnos y estar tranquilos, muchas veces son solo momentos aislados. La verdad es que pasamos la mayor parte de nuestra jornada laboral tomando decisiones, haciendo tareas e interactuando en diferentes situaciones, todo bajo un montón de presiones. Por eso, es necesario integrar el bienestar en cada una de estas actividades diarias. Al hacerlo, el autocuidado emocional se convierte en un proceso continuo que no solo nos ayuda a prevenir el estrés, sino que también impulsa un bienestar sostenible. Si nos enfocamos en nuestras experiencias laborales, podemos verlas como oportunidades para identificar los cambios que necesitamos para mejorar nuestro bienestar emocional, lo que también impacta positivamente en nuestros objetivos. Esto significa que hay que desarrollar una nueva cultura en el trabajo, lo cual no es fácil, pero los beneficios que se obtienen son enormes. A continuación, compartimos algunas acciones concretas que podés implementar para lograrlo.
- Cuestionar la idea de que el esfuerzo y el sacrificio son los únicos caminos al éxito es, quizás, lo más importante. Cada uno tiene la libertad de aceptar o rechazar esta creencia, pero es fundamental darse cuenta de que muchos la han incorporado en sin ser del todo conscientes. Cuando analizás los resultados que obtenés en tu trabajo y reflexionás sobre el proceso que te llevó a esos resultados, podés darte cuenta si esta creencia está influyendo en tus decisiones. Además, al mirar a otros y ver cómo logran sus objetivos, tenés la chance de entender mejor tu propia visión; ya sea que aunque estés de acuerdo o no con sus métodos, tus opiniones van a mostrar las creencias desde las que evaluás esas acciones. Si tu objetivo es conseguir el bienestar emocional en el trabajo, es necesario que te preguntés cómo podés lograrlo si seguís pensando que solo a través del esfuerzo y el sacrificio se puede conseguir algo. Este cuestionamiento es un paso concreto que podés dar para explorar qué nueva narrativa querés validar en tu vida profesional, ya que esto afecta directamente en tu trabajo y en tus emociones.
- Otro hábito que podés sumar a tu rutina laboral es la habilidad de identificar la sensación, ya sea clara o sutil, de culpa, así como la costumbre de culpar a otros por los resultados que obtenés o por cualquier cosa relacionada con el trabajo. Es necesario que te des cuenta si esto es recurrente, porque, sin importar si lo decís en voz alta o lo sentís internamente, puede influir en tu rendimiento laboral. También es interesante que puedas indagar de dónde viene esa culpa y en qué situaciones específicas se presenta. Así, tendrás más claridad para dejar de enfocarte en eso.
- Si tenés bien claro qué beneficios querés obtener en tu trabajo, y cuáles son los objetivos que querés alcanzar tanto a corto como a largo plazo, eso te va a ayudar a estar más motivado para ocuparte del autocuidado emocional. ¿Por qué es tan relevante este punto? Primero, porque si tenés una idea clara de lo que buscás, podés identificar el tipo de bienestar que querés sentir a través de tus actividades diarias. En segundo lugar, al fijar tus metas, te hacés consciente de los cambios que tenés que hacer en tu vida profesional. Este aspecto es muy importante, ya que muchas veces la resistencia al cambio es lo que complica la mejora en el trabajo. Muchas veces, los cambios se ven como algo difícil o como un esfuerzo, cuando en realidad pueden ser oportunidades para alcanzar más rápido todos tus objetivos.
- A menudo se dice que hay que manejar el estrés en el trabajo, pero capaz que esa no es la salida. Lo mejor sería evitar llegar a sentirlo, y eso es totalmente posible. Fijate qué situaciones o tareas te desgastan y alimentan las emociones negativas, porque eso afecta directamente tu bienestar. El trabajo no tiene por qué ser un dolor de cabeza, así que para no caer en esas situaciones incómodas, tenés que entender qué recursos y opciones tenés para salir de circunstancias que no te hacen bien. No subestimes esto, porque podés analizarlo desde lo más básico hasta lo más complejo. Por ejemplo, fijate si tenés ganas de asumir nuevas responsabilidades, cambiar de equipo, migrar a otra área o incluso buscar otro trabajo. La realidad es que, saber si tenés o no los recursos para lograrlo, te permite empezar a gestionarlos y no quedarte atrapado en tu procrastinación evolutiva, ya que esto muchas veces es lo que provoca el desgaste emocional.
- Tener una actitud positiva es lo mejor que podés hacer para aprovechar al máximo tu trabajo. Si optás por una visión más optimista y constructiva, eso va a tener un impacto directo en lo que hacés. Lo más interesante de esta forma de pensar es que se asemeja a hacer pequeñas introspecciones de manera casi natural, lo que hace que cada vez sea más sencillo ver los beneficios que cada situación puede ofrecerte. Para lograrlo, solo tenés que empezar a preguntarte si realmente querés que todo sea una oportunidad para crecer. La respuesta no es tan clara, ya que hacer esto interpela todas las creencias y mandatos que tenés incorporados. Así que lo primero es contestarte esa pregunta, y lo que venga después será una consecuencia.
- La comunicación es una herramienta poderosa que podés usar para expresar tus emociones de forma clara, fortalecer tus relaciones y perfeccionar tu trabajo. Para lograrlo es fundamental que practiqués la escucha activa, ya que te ayudará a comprender cómo tus propias percepciones afectan tus respuestas y los resultados en el trabajo. Aunque esto parezca obvio, muchas veces no somos conscientes del impacto que podemos provocar. Incluso si pensás que ya tenés tu estilo de comunicación bajo control, siempre hay espacio para seguir aprendiendo. Hacer un seguimiento de tu progreso te dará el impulso necesario para implementar cambios más rápido, lo que se traducirá en una mayor eficacia y un mejor estado de ánimo.
Conclusión
El autocuidado emocional en el trabajo es más que una simple necesidad; es un compromiso auténtico con la observación y comprensión de nuestras propias emociones, así como de las herramientas que tenemos para enfrentar las exigencias laborales. Se trata de crear un ambiente donde podamos sentirnos libres para crecer y desarrollarnos. Este proceso no solo se enfoca en nuestro bienestar personal, sino que también abarca todos los aspectos de nuestras responsabilidades en el trabajo. Al desarrollar esta conciencia emocional, nos estamos preparando para el futuro inmediato, ya que nos damos la oportunidad de realizar los cambios necesarios en nuestras acciones y en el impacto emocional que generamos. Con el tiempo, las consecuencias de este autocuidado se harán notar de manera más rápida y efectiva.